viernes, 5 de agosto de 2011

Lo hoteles se suman al modelo low cost

Las cadenas adoptan las fórmulas de las aerolíneas low cost para reducir costes - Tarifas flexibles, máquinas por recepcionistas, muebles abatibles y solo lo esencial - Todo lo demás se cobra.

Una habitación de menos de 10 metros cuadrados, sin ventanas, donde se paga extra por la toalla, el jaboncito o la tele, ¿es una ganga o una tortura? Pues depende. Del precio, claro, pero también del uso que se le vaya a dar, de la corpulencia del cliente y, sobre todo, de sus expectativas. Hubo un tiempo en el que un billete de avión incluía un ordenado mundo de atenciones: zumito, cacahuetes, toalla caliente, incluso una copa gratis o una litúrgica bandeja con comida traída por una sonriente azafata de moño perfecto. Ningún pasajero espera ahora nada de eso cuando vuela a Londres por menos de 100 euros.

Las expectativas cambian, y la cadena Tune se ha fijado en las aerolíneas de bajo coste para crear un concepto hotelero no frills, sin florituras. Un buen precio, nada de pijadas. "Preguntamos a la gente qué es lo que buscan en un hotel: la respuesta unánime fue una buena noche de descanso", explica por teléfono desde Malasia Mark Lankester, presidente de la compañía que, desde su inauguración en 2007, ha abierto 11 hoteles en Asia (nueve en Malasia, dos en Indonesia) y el año pasado inauguró su primer local en Londres. Confían en su fórmula: en 2015 quieren tener 100 en todo el mundo.

"A los clientes también les importa que el hotel sea céntrico, seguro, con una buena ducha...", continúa el directivo, "pero nadie cita entre sus prioridades la tele o el spa". La idea es ir a lo esencial: en un avión, llegar a destino; en un hotel, dormir. No es de extrañar que el fundador de la cadena Tune, el malayo Tony Fernandes, sea el mismo que transformó la renqueante aerolínea pública Air Asia en la primera (y exitosa) low cost de su país.

Fuente: El País

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